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Discursos y Publicaciones

Discurso del Embajador Wayne durante la Recepción del 4 de julio

July 3, 2012

Es un gran honor para mi esposa Pamela y para mi darles a todos ustedes la bienvenida a nuestra celebración del 4 de julio. 

Para los estadounidenses, el 4 de julio reúne a las comunidades en toda la nación de una manera particularmente festiva.  Celebramos con picnics, desfiles, música y fuegos artificiales.  Pero más importante que las celebraciones específicas, esta fecha nos recuerda el viaje que nuestra nación ha hecho, empezando con esa decisión tajante de declarar la independencia en 1776 (mil setecientos setenta y seis), y siguiendo con los largos, difíciles y, a veces, dolorosos esfuerzos por generar una forma más perfecta de democracia en nuestro país, así como proteger y nutrir la noción de democracia en el mundo. 

Hemos llegado lejos de muchas maneras.  Pero lo que los Estados Unidos son hoy sólo se pudo lograr gracias a la fe de los padres de nuestra patria en que – mediante la democracia, el gobierno regido por la ley, y la protección de los derechos individuales –  la gente común tiene a su alcance la construcción de una nación más justa, más igualitaria y  más libre.  Y compartimos esta creencia elemental con Mexico.

Los Estados Unidos y México comparten mucho, ya que la relación entre Estados Unidos y México es única. 

Compartimos un continente fértil.  Nuestras dos economías y sociedades están indispensablemente interconectadas.  Y esta relación afecta a decenas de millones de mexicanos y estadounidenses en sus vidas cotidianas.

Compartimos un futuro prometedor, y compartimos la responsabilidad hacia nuestros hijos de aprovechar al máximo nuestras oportunidades, y de superar los retos que ambas naciones encaran.  Y, muy importante, compartimos el compromiso de trabajar sin descanso para hacer nuestros dos países más fuertes, más prósperos, y más democráticos, en un mundo en donde nos asociamos con otras democracias para promover la libertad, los derechos humanos y las oportunidades para la humanidad. 

Desde mi llegada a México hace 10 meses, he dialogado con mexicanos de todos los ámbitos. Hemos platicado sobre cuál es la mejor manera de profundizar nuestra sociedad; cómo hacer crecer nuestra prosperidad mutua; cómo afrontar los retos de seguridad ciudadana; cómo mejorar las oportunidades para el intercambio de personas; y como trabajar juntos en temas regionales y globales. 

Nuestros intereses compartidos incluyen acelerar el movimiento del comercio y de los visitantes a través de nuestra frontera para hacer a nuestros países más competitivos en la economía global, al tiempo de negar el tránsito de todo lo que el crimen organizado transnacional contrabandea para dañar a nuestras dos sociedades.  Con ese fin, nuestros esfuerzos colaborativos para dar seguridad a ciudadanos y comunidades en ambos lados de la frontera mediante la Iniciativa Mérida siguen siendo un elemento clave de nuestra agenda compartida. 

Pero nuestra relación es sobre mucho más que la seguridad.  Durante las últimas dos décadas los Estados Unidos y México han forjado una asociación económica que beneficia a consumidores, trabajadores, agricultores y negocios en ambos  países.  Más de mil dos cientos cinquenta millones de dólares en comercio cruzan la frontera México-Estados Unidos todos los días, dando trabajos y recursos a personas en ambos países.  Y, durante la reciente cumbre del G-20, dimos la bienvenida a México a las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífica, que tiene el potencial para generar más trabajos y más prosperidad para nuestros dos países. 

Y las relaciones humanas entre ambos países son de enorme importancia.  Uno de cada diez estadounidenses es de ascendencia mexicana.  Más de un millón de ciudadanos estadounidenses viven en México.  Casi un millón de personas de ambos países cruzan la frontera de manera legal cada día en el curso de sus rutinas, y más de 20 millones de mexicanos y estadounidenses van de vacaciones al otro país cada año.  Desde estrellas del deporte hasta músicos conocidos en ambos países, desde trabajadores agrícolas y empresarios hasta inversionistas de grandes compañías, hemos construido una cultura compartida única que es muy significativa para nuestros dos países. 

Bajo la Iniciativa Mérida, estamos trabajando juntos para dar seguridad a los ciudadanos y a las comunidades en ambos lados de la frontera.  Compartimos la responsabilidad de hacer frente a la violencia relacionada al narcotráfico.  En los Estados Unidos, estamos buscando maneras de reducir la demanda de drogas, de detener el flujo ilegal de dinero y de armas que cruzan nuestras fronteras, así como hacer frente al tremendo costo económico y social que el abuso de las drogas representa para los Estados Unidos.  En México, estamos apoyando los esfuerzos mexicanos por detener el flujo de potenciales reclutas para los siniestros cárteles al ofrecerles a los jóvenes alternativas legales y constructivas, y estamos apoyando los esfuerzos mexicanos por fortalecer las instituciones de procuración de justicia. 

Claro, nadie está luchando más fuerte por las comunidades de México que la gente de México.  Aplaudimos los esfuerzos de aquellos mexicanos que llevan a cabo operaciones en contra de los nefastos cárteles a costa de un riesgo personal significativo, a aquellos que luchan por construir instituciones y prácticas más sólidas, y a aquellos que trabajan en la protección de las víctimas y de los vulnerables. 

En cuanto a las nuevas generaciones,  estamos dedicando más y más energía al futuro compartido de los jóvenes de nuestros dos países.  Puede que hayan conocido, entre nuestros invitados de hoy, algunos de nuestros sobresalientes jóvenes mexicanos que participan en nuestros intercambios de juventud.  Más aún, estamos haciendo grandes esfuerzos por expandir las oportunidades educativas más allá de la frontera. 

México acaba de llevar a cabo su elección, y esperamos con ahínco poder trabajar con el nuevo gobierno.  En cuatro meses los estadounidenses iremos a las urnas a votar para presidente y legisladores y, sin importar quién gane la Casa Blanca en noviembre, continuaremos trabajando de cerca con México, como vecinos y socios, para afrontar una serie de grandes retos con el fin de asegurar el bienestar de los ciudadanos de México y de Estados Unidos. 

Esta noche al conmemorar doscientos treinta y seis años de independencia y democracia estadounidense, sabemos que la seguridad y bienestar futuros de los Estados Unidos están vinculados de manera inevitable  con un México estable, próspero y competitivo; un México que comparte nuestros valores y compromisos con la democracia, el imperio de la ley, y los mercados nacionales y globales abiertos.

Gracias por acompañarnos en nuestra celebración.  Espero que disfruten la noche.  En unos minutos tendremos una presentación especial musical para ustedes.